Oda al fuego, Pablo Neruda

 

Descabellado fuego,

Enérgico,

 

Ciego y lleno de ojos,

Deslenguado,

Tardío, repentino,

 

Estrella de oro,

Ladrón de leña,

Callado bandolero,

Cocedor de cebollas,

Célebre pícaro de las chispitas,

Perro rabioso de un millón de dientes,

Óyeme,

Centro de los hogares,

Rosal incorruptible,

Destructor de las vidas,

Celeste padre del pan y del horno,

Progenitor ilustre

De ruedas y herraduras,

Polen de los metales,

Fundador del acero,

Óyeme fuego.

 

Arde tu nombre,

Da gusto

Decir fuego,

Es mejor

Que decir piedra

O harina.

Las palabras son muertas

Junto a tu rayo amarillo,

Junto a tu cola roja,

Junto a tus crines de luz amaranto,

Son frías las palabras.

Se dice fuego,

Fuego, fuego, fuego,

Y se enciende

Algo en la boca:

Es tu fruta que quema,

Es tu laurel que arde.

 

Pero solo palabra

No eres,

Aunque toda palabra

Si no tiene

Brasa

Se desprende y se cae

Del árbol del tiempo.

Tú eres

Flor,

Vuelo,

Consumación, abrazo,

Inasible sustancia,

Destrucción y violencia,

Sigilo, tempestuosa

Ala de muerte y vida,

Creación y ceniza,

Centella deslumbrante,

Espada llena de ojos,

Poderío,

Otoño, estío súbito,

Trueno seco de pólvora,

Derrumbe de los montes,

Río de humo,

Oscuridad, silencio.

 

Dónde estás, que te hiciste?

Sólo el polvo impalpable

Recuerda tus hogueras,

Y en las manos la huella

De flor o quemadura.

Al fin te encuentro

En mi papel vacío,

Y me obligo a cantarte,

Fuego,

Ahora

Frente a mí,

Tranquilo

Quédate mientras busco

La lira en los rincones,

O la cámara

Con relámpagos negros

Para fotografiarte.

 

Al fin estás

Conmigo

No para destruirme,

Ni para usarte

En encender la pipa,

Sino para tocarte,

Alisarte

La cabellera, todos

Tus hilos peligrosos,

Pulirte un poco, herirte,

Para que conmigo

Te atrevas,

Toro escarlata.

Atrévete

Quémame

Ahora,

Entra

En mi canto,

Sube

Por mis venas,

Sal

Por mi boca.

 

Ahora

Sabes

Que no puedes

Conmigo:

Yo te convierto en canto,

Yo te subo y te bajo,

Te aprisiono en mis sílabas,

Te encadeno, te pongo

Como si fueras

A silbar,

A derramarte en trinos,

Un canario enjaulado.

 

No me vengas

Con tu famosa túnica

De ave de los infiernos.

Aquí

Estás condenado

A vida y muerte.

Si me callo

Te apagas.

Si canto

Te derramas

Y me darás la luz que necesito.

 

De todos

Mis amigos,

De todos

Mis enemigos,

Eres el difícil.

Todos

Te llevan amarrado,

Demonio de bolsillo,

Huracán escondido

En cajas y decretos.

Yo no.

Yo te llevo a mi lado

Y te digo:

Es hora

De que me muestres

Lo que sabes hacer.

Ábrete, suéltate

El pelo

Enmarañado,

Sube y quema

Las alturas del cielo.

 

Muéstrame

Tu cuerpo

Verde y anaranjado,

Levanta tus banderas,

Arde

Encima del mundo

O junto a mí, sereno

Como un pobre topacio,

Mírame y duerme.

Sube las escaleras

Con tu pie numeroso.

Acéchame,

Vive,

Para dejarte escrito,

Para que cantes

Con mis palabras

A tu manera,

Ardiendo.

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