Un lunes vegetariano. ¿Por qué no?

Hace un buen tiempo empecé a notar cómo la tendencia a volverse vegetariano ha crecido a velocidades impresionantes, lo cual, obviamente, me ha llamado a atención como cocinero, no solamente por la demanda que ha generado (lo que claramente ha afectado mi cocina), sino por los motivos por los cuales tanta gente está optando por alejarse de la carne en general. Decidí averiguar sobre el tema, y como he hecho yoga y tengo bastantes amigos yoguis, tuve acceso a una gran cantidad de vegetarianos sin un mayor esfuerzo. Mi conclusión es la siguiente: un poco más de la mitad decide no comer carne por motivos espirituales, de salud, medio ambiente, ética con los animales o seguridad alimentaria; los demás la verdad no tienen muy claro por qué lo son, y un pequeño grupo lo hace por moda.

 Con la misma cantidad de tierra necesaria para producir un kilo de carne, se pueden cosechar 200 kg de tomates o 160 kg de papa.

Hay gente como yo, y estoy seguro que como algunos de ustedes, a los que nos preocupan todos estos temas y de verdad queremos ayudar, pero que también amamos un buen pedazo de carne. “¿Es posible?”, me pregunté. La verdad era bastante escéptico al respecto; uno tiende a pensar que el esfuerzo de una sola persona no hace mayor diferencia y mucho menos si no es constante. Pero como cualquiera que me conozca les afirmará, mis inquietudes no se ven satisfechas con mis especulaciones o puntos de vista.

Fue a raíz de esto que llegue a la página principal de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la cual tiene entre sus tareas dirigir las actividades internacionales de lucha contra el hambre. Su trabajo consiste en ayudar a los países en desarrollo a modernizar y ampliar su agricultura, silvicultura y pesca, y aliviar así la pobreza y el hambre. En 2006, esta entidad publicó en su revista un artículo sobre las repercusiones del ganado en el medio ambiente, que me dejo muy alarmado, pues las cifras eran difíciles de creer, y buscando otras fuentes para corroborar lo dicho en el artículo me topé con la solución a mi inquietud: Meatless Monday (lunes sin carne), un movimiento creado en Estados Unidos en 2003, que llama a los ciudadanos a comprometerse con una simple acción: evitar el consumo de carne los lunes.

Yo, la verdad, ya había tenido contacto con este movimiento en varias ocasiones sin darme cuenta de su importancia. El primero fue como chef de TAO Cocina Studio, cuyo director, Aurelio Forero, explicaba constantemente la importancia de no comer carne los lunes, tratando de compartir el Meatless Monday con sus empleados (lamento decir que sin mucho éxito). El segundo fue por una niña vegana con la que salí tan brevemente que ni vale la pena contarlo, y el último por mi gran amigo Charles Michel, cocinero colombo-francés que no solamente predica las bondades de este movimiento, sino que todos los lunes ofrece una cena vegetariana a todos sus amigos; siempre buena comida, buena música, buena compañía y buen vino.

Ya convencido de la importancia de no comer carne así sea un solo día y del impacto que puede tener una sola persona con un sacrificio mínimo, quiero compartir esta información con ustedes:
-Medio ambiente: La ganadería es la actividad humana que más consume tierra en el mundo. El pastoreo ocupa el 26% de la superficie terrestre y producir alimento para el ganado requiere cerca de una tercera parte del total de la superficie agrícola. Su expansión es un factor decisivo de la deforestación, sobre todo para nosotros: un 70% de los bosques amazónicos se usan como pastizales y una gran parte de la superficie restante se destinan a la producción de alimentos para estos animales. Cerca del 70% de las tierras de pastoreo en las zonas áridas está degradado, principalmente a causa del exceso de esta actividad que genera compactación y erosión.

La FAO estima que el ganado es responsable del 18% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero, un porcentaje mayor que el del transporte. Y ahorraríamos quince litros de agua por cada kilo de carne y no se contaminarían tantas aguas potables.

-Salud: No consumir carne en exceso disminuye la obesidad, el colesterol, enfermedades cardíacas, cáncer, celulitis, osteoporosis, alergias alimentarias e intoxicaciones tanto en niños como en adultos.

-Seguridad alimentaria: Con la misma cantidad de tierra necesaria para producir un kilo de carne, se pueden cosechar 200 kg de tomates o 160 kg de papas.

-Ética con los animales: Se calcula que si todo Estados Unidos participara en este movimiento 1’400.000 animales dejarían de ser maltratados en granjas y fábricas.

Y para que vean que el sacrificio no es tan grande, las siguientes tres entradas serán tres recetas facilísimas y muy ricas, para que coman este lunes con sus familias o amigos.

    • carlos cuellar
    • 23/05/12

    Qué buena onda

    • Gracias Carlos, ojala te subscribas!

  1. 27/05/12

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